La semana pasada se lanzó oficialmente el Disco “Canción Azul” de Víctor Moris quién musicalizó la obra del destacado poeta chileno-mapuche Elikura Chihuailaf, De Sueños Azules y Contrasueños de 1995.
Para saber qué hay detrás de la obra que ha motivado la realización de este disco y por medio de la agencia de prensa del sello Dicap, me he puesto en contacto con Elikura Chihuailaf quién gentilmente accedió a juntarse conmigo para conversar no sólo de este disco,sino también de sus inicios como escritor, de sus logros y principalmente del profundo compromiso que siente con su tierra y con su gente.En este encuentro tuve la grata sorpresa de la asistencia de Víctor Moris, quien entregó datos màs específicos de “Canción Azul”.
Para saber qué hay detrás de la obra que ha motivado la realización de este disco y por medio de la agencia de prensa del sello Dicap, me he puesto en contacto con Elikura Chihuailaf quién gentilmente accedió a juntarse conmigo para conversar no sólo de este disco,sino también de sus inicios como escritor, de sus logros y principalmente del profundo compromiso que siente con su tierra y con su gente.En este encuentro tuve la grata sorpresa de la asistencia de Víctor Moris, quien entregó datos màs específicos de “Canción Azul”.
¿cómo fueron tus comienzos, Elikura?¿Tuviste un ambiente propicio en tu hogar para desarrollarte en el campo de la literatura, la poesía?
Bueno, yo creo que tuve el privilegio que con el paso de los años y el andar por Chile y otros lugares del mundo se ha ido intensificando y la consciencia de que yo en realidad nací en un lugar absolutamente poético, bello desde el punto de vista del paisaje, la naturaleza muy privilegiada. Bosques llenos de aromas, enormes bosques que todavía seguimos cuidando, entre nuestros abuelos, nuestros padres y ahí nací yo. Ahí nací, crecí, escuché relatos, cantos a orillas del fogón familiar. Habían dos ámbitos en nuestra casa, en nuestra comunidad. Nuestra familia tenía una choza, un ruca Pehuenche, porque son distintas las rucas dependiendo de la diversidad en que están ubicadas. Entonces era muy grande, la familia era muy numerosa. Mi abuelo era Lonco de la comunidad y por lo tanto estaba siempre buyente, siempre lleno de visitas. Sobre todo recuerdo yo cuando se comenzaba los preparativos del Guillatún. Nuestra casa esta sobre una colina y en el valle se hacía ese guillatun. Mi abuela era muy aficionada a la comida, usaba sus joyas tradicionales y todo eso incentivó las sensaciones de mi sentidos como ser humano. Entonces los aromas, las texturas, como digo, la música del canto de los seres humanos pero también de los instrumentos. El canto, el graznido de las aves son númerosas, Victor ha estado ahí y sabe que es un lugar que cuenta con ese privilegio que se ha ido perdiendo en gran parte de Chile. Entonces, como te digo, es un lugar absolutamente lleno de poesía. Mi abuelo era, como Lonco, un gran orador. Llegaba mucha gente que cantaba porque originalmente la poesía, en nuestra cultura ( todavía sigue siéndolo,) era cantada. Entonces se denimona el Cantum. Sumadas a estas ceremonias a las cuales te hacía alusión, donde la espiritualidad, como en todas las culturas indígenas del mundo, como todas las culturas humanas en un comienzo, estan llenas de espiriualidad. Eso significa la invitación a través de los consejos que son permanentes, de los ancianos, a escuchar la naturaleza. Siempre la insistencia, hasta el día de hoy, de lo que se denomina el Nutrám, el arte de la conversación, que cultiva nuestra cultura a no olvidar que nuestra habla la recibimos, la aprendemos, es un regalo que nos hace la naturaleza. y así todo idioma comienza siendo onomatopéyico. Entonces, la insistencia en esos consejos que nos decían el arte de la conversación es un arte que tiene que ver con lo inmediato, pero también con lo infinito, que nos habita que es nuestro espíritu y tiene que ver con lo fundamental que es aprender a escuchar mas que a decir, porque para decir, no podrías decir si no has prendido a escuchar. Entonces yo creo que es eso lo que instaló en mi la poesía y además el gran sentido de libertad. Yo creo que todo esto de a poco se irá conversando porque la sociedad chilena, es una sociedad que aún no acepta su hermosa moreneidad. Siempre se estan viendo como si fueran rubios-rubios y nosotros decimos hermosa rubiedad tanto como hermosa moreneidad. Todas esas cosas han ido, como te digo, desde la perspectiva que te hablo hoy día, haciéndome sentir que yo nací en un mundo que sigue siendo muy poético, que como se ve hoy día sigue luchando por ternura. No para riqueza, sino para defender la naturaleza que nos regala todo lo que necesitamos para vivir.
Hablas con especial cariño de tu pueblo, de tus abuelos.¿qué tan influyentes son tus padres?
En mi pueblo están indiscutiblemente mis padres y toda mi familia y hoy día mis hijas, mis hijos. Cuando yo digo pueblo estoy diciendo “mi familia”, no hablo de un pueblo etéreo. Se abre después a ese pueblo del punto de vista de la occidentalidad, pero nosotros como Mapuches, concebimos dos aspectos que se denominan Tugúl y Tupalme que es la relación que se tine con el lugar en que uno ha nacido, que dice que uno no eligió, que le tocó, pero que debe conocer para aprender a amar. Sólo se ama lo que se conoce y lo mismo pasa con la familia. Entonces uno ama a su pueblo en la medida en que ama a su familia, conoce a su pueblo, está toda la historia de relaciones de consanguineidad. Entonces, como te decía, aprecias mucho la libertad y la libertad conviviendo, por lo tanto en respeto con esa otredad que son otros seres humanos y que son otros seres vivos como los árboles, como los ríos, los animales, todo. Porque hay un concepto en nuestra cultura que se denomina Iltro fil munien, la totalidad sin exclusión, la integridad sin fragmentación. es todo lo viviente, de la vida. En eso gira nuestro pensamiento.
Cuéntanos un poco de tus hijos.
Tengo, mi primera familia mi mujer mapuche también, no es que haya elegido, En eso no se elige, las cosas se dan de esa manera, tuvimos cuatro hijos. tres hijas y un hijo, el menor y con mi actual compañera que también es mapuche, tenemos dos hijos. Sumo seis hijos en total.
¿Alguno de ellos se inclina por tu línea ya sea por la parte cultural o bien por la literatura?
Claro. Todos están conscientes y bueno han sido parte de grupos de arte mapuche. Mis tres hijas mayores siguen vinculadas en sus respectivos quehaceres, mi hija mayor es médico y la segunda veterinaria y la tercera está más cerca del arte, de la poesía. Ella escribe muy bien, como mi hijo también, Gonzalito. Ella escribe muy bien y estudia cine en la universidad de la Sorbona, en Paris. Y Gonzalito tiene mucha afición por la pintura y también por la música. Estudia guitarra clásica y ha participado en exposiciones de pintura y los dos más pequeños todavía no sé cuáles son las direcciones que van a seguir , pero son absolutamente amantes del campo. Como los demás.
¿A qué edad empiezas a escribir?
Me parece que cuando estaba interno en el liceo de hombres de Temuco. Entonces se llamaba Número 1 y ahora se llama Pablo Neruda. Cuando yo llego a ese internado, nos internabamos la primera semana de abril. Ese internado está en la avenida Balmaceda frente a una avenida de nogales muy frondosos, entonces llegaba el momento en que sucedía la estación más importante para mí. En nuestra cultura nos dicen que cada ser humano, así como lleva su espíritu que es parte del infinito, lleva también el cuerpo que le recuerda su finitud y por lo tanto cómo amar la vida en su brevedad, también lo habita una estación. Algunos son más alegres y son primaverales. Otros son más ardientes y apasiondos y son verano. otros son más fríos, más calculadores y corresponden al invierno y yo soy nostalgico, soy otoñal. Entonces era un momento de mucha intensidad en ese aspecto y además habían aproximadamente 300 internos de los cuales no seríamos más de tres o cuatro estudiantes mapuches con los que tenía afinidades culturales, pero me hice amigos de otros que estaban más cercanos a mi catre, en salas enormes llenas de estudiantes, la mayoría venía de pueblos pequeños o de origen campesino, como yo. Entonces empecé la necesidad de contar lo que yo estaba sientiendo porque miraba por la ventana el otoño, la sala de estudios era fría y miraba como pasaban las hojas y sentía el sonido de los esteros de mi comunidad donde jugabamos y sentía el fuego, la conversación de mis padres, mis abuelos, de toda mi gente. Yo sabía que habría alguna ceremonia importante en la que yo no podría estar y eso me generaba una nostalgia enorme y me decía cómo les cuento cuando ellos no van a comprender, no saben lo que significa esto, de pronto me pueden ridiculizar. Entonces, sin darme cuenta empecé a escribir lo que sentía en una hoja de papel. Entonces empezó una conversación conmigo mismo que he sostenido hasta hoy. Siempre mi escritura tiene que ver con eso, una conversación conmigo mismo, en primer lugar. Uno no tiene la mirada en el libro. El libro también fue una casualidad para mí. Yo empecé a ir al colegio en mi comunidad y empezaron a llegar los libros, así como llegaron los tractores como llegó la avioneta que pasaba al fundo vecino, todo era algo desconocido. Los libros tampoco hablaban de nuestra vida, entonces me interesaron. Sentí que nunca iba a tener una avioneta, que nunca iba a andar en una avioneta o que no iba a ser posible que yo aprendiera a conducir un tractor, entonces escribía simplemente como una forma de conversar conmigo mismo y luego como la posibilidad de conversar con mi gente.
¿Cuál es tu medio de difusión actual?
Me interesa conversar con la chlenidad por eso también escribí un libro, que es el único libro que tiene como destino la cultura chilena que se llama “Recado confidencial” que es una conversación que entró en el ámbito de el ensayo. No es un ensayo. Tiene una hilación que es semejante, pero un modo de hacerlo distinto y ahí yo declaro mi interés por conversar especialmente con los niños y estudiantes en general porque son el terreno más receptivo, los que todavía sueñan. Cuando hablo con los estudiantes universitarios les digo: bueno, espero que si de algo sirve lo que hemos hablado ahora que ustedes sostengan a cualquier precio sus sueños, que el sistema no les corte el derecho que tienen de soñar. El sueño es como lo que ustedes denominan utopías y las utopías son posibles porque los sueños nos muestran que los sueños se cumplen. Mi entrada a los medios universitarios fue promediando los años 80. Mi primera publicación fue en 1977 en Concepción. fueron unas hojitas, no alcanza a ser un libro y luego en 1988 “El país de la memoria”, donde hago una comparación que insisto en “Recado confidencial” entre lo que denomino la pacificación de los chilenos haciendo alusión a 1973 dado que lo mismo que nos había ocurrido como pueblo, había culminado en 1883. Una paradoja muy tremenda, muy brutal. Yo participé en toda actividad a la que me invitaron, ya fuera en la calle o en ámbitos universitarios en contra de la dictadura que afectaba a sectores más sensibles chilenos y nuevamente a nosotros como pueblo. Yo mismo había sido golpeado días antes del golpe y me habían reventado el pulmón izquierdo, mi padre fue detenido estuvo en el regimiento y luego en la cárcel de Temuco. Mi hermano que era dirigente en la Universidad de Chile terminó en el exilio el ´74. Mis primos encarcelados, torturados, etc. Yo participé en toda actividad que me fue posible, así me fui vinculando con los estdiantes universitarios y siguen siendo un punto fundamental para mí.
¿Qué significado tiene para ti el bicentenario?
Yo fui invitado hace hartos años ya a ser parte de la comisión Bicentenario que tanto destacaba el presidente Lagos y yo acepté porque no puedo negarme a la posibilidad de conversar con la diversidad de la chilenidad. Me dijeron que serían parte todas las tendencias, como luego constaté. Había gente del partido comunista, gente de la UDI, pero en el fondo ¿para qué? en el fondo para decir que no teníamos nada que celebrar, porque hasta ese momento se hablaba de la celebración del Bicentenario. Se hacían las reuniones en La Moneda, una o dos veces al mes,yo insistí sobre ese aspecto. Segundo: sobre qué debía ser una conmemoración, porque en una conmemoración uno puede estar de acuerdo o en desacuerdo porque tampoco podemos negar el hecho. Lo otro, hacer hincapié en que la chilenidad repensara una presentación del Estado chileno. Que lo que surgió a partir del Centenario y que se difundió a partir de 1918 más o menos y que dice, muy suscintamente, hace una declaración ideológica y que dice que Chile es un país de blancos, donde gracias a lo divino del clima no fue necesaria la importación de negros y donde la presencia del indígena en las más bajas capas del pueblo y al sur de Chile es visible sólo al ojo del experto. A mí me parece una aberración terrible y lo más terrible es que la sociedad chilena sigue escondiendo a esa ideología que da directrices de cómo educar, de cómo comunicar, cómo hacer salud, cómo considerar lo que es pogreso y desarrollo entre muchas otras cosas.Cuando se dice que los pueblos indígenas y principalmente el pueblo Mapuche no quieren el desarrollo, no quieren el progreso, resulta que se está hegemonizando respecto a un concepto de desarrollo que, como sabemos, va en contra de la naturaleza que depreda y no piensa en los niños que tienen derecho a gozar de aquello que surge como gozo para todos los seres humanos. Entonces de ahí mi posición. Yo renuncié, porque me di cuenta de que no tenía sentido, no hbía capacidad de escuchar. Además de que comenzaban a hacerse más álgidas las agresiones a nuestras comunidades y vi que no había intención de avanzar en nada, por lo tanto yo hice una renuncia y pública y fundamentalmente hoy día sigo insistiendo en que, como pueblo Mapuche y otros tantos sectores chilenos, no tenemos nada que celebrar en este Bicentenario que nos recuerda cada vez que lo único que ha hecho el Estado chileno es favorecer a unos pocos que tienen cada vez más y son cada vez más feroces en contra de una mayoría que tiene cada vez menos.
¿Te haz sentido discriminado alguna vez siendo Elikura Chihuailaf, poeta y escritor reconocido?
En lo grueso diría que no he sentido discriminación, pero sí en cosas puntuales, pero debo reconocer que soy un privilegiado en ese aspecto. El hecho de haber tenido premios que buenos escritores chilenos no los han tenido como por ejemplo obtener dos veces el premio Mejor Obra Literaria en poesía y ensayo, que si tengo algo para publicar la mayoría de las editoriales se interesan- yo siempre escojo dónde publicar-. Pero, también surgen manifestaciones de discriminación. Te cuento que causalmente instalo un concepto dentro del quehacer literario que se denomina hoy día Oralitura, después yo descubrí que ya había sido instalado por unos antropólogos estadounidenses en África y que no corresponde exactamente al contenido que yo le di para explicar que yo no me sentía un literato porque un literato, siendo el grafema un artificio del artificio (porque el fonema ya es un artificio) yo no me sentía parte de eso y me di cuenta de que estaba entre la oralidad en la que nací y crecí y la escritura, osea la literatura, por lo tanto yo ya no soy un perteneciente a la oralidad, pero tampoco, a la literatura. Entonces yo estoy en un espacio no nombrado y la palabra es para nombrar ese espacio no nombrado y por eso yo me declaro un oralitor. Yo estoy en la oralitura. Entonces muchos hermanos del continente empiezan a sentirse parte de esto y en México , en Colombia y otros espacios se está estudiando la oralitura a partir de la autodeclaración de poetas y narradores a ese espacio y surge dentro de la academia,(la RAE) de pronto un académico que dice: “algunos poetas Mapuches dicen que la Oralitura es… y en realidad la ORALITERATURA es esto…”, y yo digo que debiera ser esto otro, pero da exactamente lo mismo lo que yo hago como denominación de la Oralitura. Entonces yo le digo a ese académico por teléfono: a mí me ha causado una gran molestia lo que tú haz publicado. A lo mejor representas a muchos académicos y estudiosos de lo indígena de lo cual nosotros somos parte. Entonces, que derepente se sienten inestables de que sus objetos de estudio empiecen a hablar y si tú dices y te apropias de un concepto que yo mismo he dado y más que mal ese concepto se reconoce que ha sido dado por mí, entonces que más haces con tus demás objetos de estudio y yo valoro lo que tú haz hecho como académico, pero me parece un acto de profunda discriminación. “Estoy de acuerdo”, me dice, “pero si lo dice un chileno tiene más peso”, me dice. Entonces, le dije: mejor no sigas arreglando esta situación , porque la empeoras. Ese es un hecho claro de discriminación.
Haces notar la diferencia entre Mapuche y chileno. Es el sentimiento que tiene la comunidad en general?
Mira, yo me asumo como mapuche y también como chileno, cosa que mucha de nuestra gente con toda razón no lo hace, porque en la chilenidad hay un dejo profundo de dolor de una historia. Soy esencialmente mapuche, pero también está dialogando en mí la chilenidad y entonces negar o despreciar la chilenidad sería negarme y despeciarme a mí mismo. Una vez, en un liceo en Chiguayante, un asistente me dice molesto y me agradó su sinceridad, ¿y usted por qué habla tanto de lo chileno y lo mapuche? ¿acaso usted no es chileno? Y yo le digo. Estamos en esta región y antes esto fue el país mapuche como lo fue gran parte del territorio chileno. Hoy día es chileno. Yo sé que cuesta, pero ponte un ratito en la situacón nuestra. Imagina que vienen los argentinos e invaden toda esta zona y luego te dicen: aquí está su nuevo carné de identidad y lees “Juan Palacios, nacionalidad: argentina”. ¿Qué le dirías a tus hijos o nietos? ¿Que eres chileno o que eres argentino? Me responde: Ah, no poh, si yo soy chileno. Bueno, yo soy mapuche, le respondo. A nosotros nos regalaron una nacionalidad, entonces unos tienen más razones que otros para aceptarla o rechazarla. Lo que yo digo no es para molestar, sino para dejar claro que aquí hay un país que fue invadido y tú no puedes pedir que no hable de su identidad, de su pensamiento. El árbol de la identidad tiene cuatro ramas fundamentales que son un territorio, un idioma, una historia y una manera de ser que es la visión de mundo, la culura que lleva dentro y a través de eso uno habla. La sociedad chilena ha perdido mucho de eso. Ni siquiera respeta su propio idioma, porque yo no puedo decir en la universidad: “estimados alumnos hoy “tinimos” que revisar la terea” me bajan del pedestal inmediatamente sin embargo Borges decía “tenés” por mencionar uno. Un respeto por lo que uno es. Por eso yo asumo mi chilenidad y cuando hablo de lo mapucho es para hacer un llamado de atención, de establecer que hay países dentro de este país y lejos de querer ocultarlo, más allá de pretender ignorarlos, existen, y que como dice nuestra gente, el mundo es como un jardín, cada cultura es una flor que hay que cuidar y no dejar que se marchite, porque cuando una de ellas desaparece , todos perdemos. La diversidad de colores de un jardín nos alegra.
¿Te sientes respetado en ambas culturas?
Yo creo que sí, eso es lo que he constatado. Te cuento una anécdota. Antes de viajar a Francia el año pasado, me invitaron a Copiapó, un grupo de jóvenes que tienen una organización. Tenía tres días y fui. Una bella actividad. Ahora en enero alguien me dice : tienes un facebook y yo no tenía idea de esto. Entré a este facebook que había sido abierto por una organización de Copiapó en noviembre y tiene más de 500 adherentes y para mí lo satisfactorio, es que de esas personas, la mayoría son mapuches. Jóvenes, niños, adultos. Osea hay un acercamiento o validación de lo que hago y en las comunidades lo he constatado generalmente por invitaciones. A mí a veces me agrada mucho, pero también es un gran peso que me emociona y me pone el camino cuesta arriba, porque sin quererlo uno empieza a ser la voz de aquellos que no pueden expresarse.
Acerca del Disco
con Víctor Moris.
¿Por qué surge la necesidad de musicalizar los poemas de Elikura?
Mira. Yo he tenido la posibildad maravillosa de musicalizar obras de teatro, obras audiovisuales o danza y en algunas pasa que te enfrentas a un texto y a primera lectura y uno como músico ve y siente la música en el texto. Cuando vi las páginas “De sueños azules y contrasueños” enpecé a leer canciones y me brotaron de forma muy espontáneas. Yo creo que las dos o tres primeras canciones las hice dentro de los dos primeros días de que agarré el libro. Luego seguí leyendo el libro y en un momento me sentí capaz de musicalizar el libro completo. Y luego de dos años de trabajo sentí que tenía el concepto de disco armado y ahí fue cuando me atrevo a llamar a Elikura y nace esta aventura que nos tiene previo a un lanzamiento que implica hacer este trabajo que es una conversación que se inició en la distancia y que terminó en esto.El disco va desde el rock a la música clásica, la trova latinoamericana, ritmos mapuches.
¿Cómo hiciste la selección de textos que finalmente se grabaron para el disco?
No hice una selección racional, más bien los poemas me iban dicatndo música, yo me dejé llevar por el viaje de la lectura e intuitivamente surgieron las canciones que afortunadamente tienen una línea conductual, creo que fuimos capaces de darle un hilo conductor al disco que surgió espontáneamente.
¿Hasta que punto se involucra Elikura en la creación de este disco?
Yo hice la composición gruesa en guitarra acústica y el canto. Eso le presenté a Elikura. Eso llegué a mostrarle a Temuco. Luego Elikura se suma al trabajo dirigiendo el concepto de disco. En la parte de arreglos, Elikura aportó mucho para el disco, en el sentido de los instrumentos que deberían aparecer en el disco. En el disco aparece un chelo en gran parte de las canciones que yo personalmente no había “escuchado” y Elikura sí lo había escuchado en su interior y esa es, por ejemplo, una influencia de Elikura dentro de la música.
Describeme un poco eso de escuchar más que leer el libro.
Me llevé el libro (fotocopiado, interviene Elikura) a un muelle en el camping donde estaba y atardecía y tenía el lago con un color dorado de atardecer y eso me empezó a dar música en la lectura de los poemas y yo traté de traducir eso en la guitarra.
¿Qué instumentos tocas en el disco?
El corazón del disco es la guitarra acústica, española. Luego está el chelo que le aporta una cosa otoñal maravillosa, luego hay temas que los trabajo desde la perspectiva de rock donde hay guitarra eléctrica, bajo, teclados. también es muy importante la participación de una cantante. Nunca me imaginé el disco cantado sólo por mí, sentía que debía haber una presencia femenina importante dentro del disco porque yo sentía que en los poemas de Elikura había también una presencia femenina importante y hay una cantante maravillosa, es una amiga mía, Lucía Chacón, quien interpreta con gran delicadeza y sutileza.Hay rock, hay instrumentos mapuches ,el trompe, el kultrun, la trutruca, la pifilka y la voz de Elikura que se suma a través de muchos pasajes en el disco.
¿Qué haces ahora?
Mi carrera en Concepción ha sido la musicalización de teatro, danza, cortometrajes y participo en un grupo de rock mestizo, Surdaka, ya tenemos un disco y lanzamos otro dentro de un par de meses también por el sello Dicap.
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